Liturgias Dominicales

XlV Domingo Ordinario, 09 de Julio del 2017

Queridos Hermanos (as):  En el Evangelio del XIV Domingo Ordinario, El Señor Jesús, quiere  compartir con nosotros lo que agobia nuestro corazón  (fatiga, soledad, dolor, etc)  «¡Ven a Mí!», te dice el Señor cuando te experimentes fatigado, agobiado, invitándote a salir de ti mismo, a buscar en Él ese apoyo, ese consuelo, esa fortaleza que hace ligera la carga. Él, que experimentó en su propia carne y espíritu la fatiga, el cansancio, la angustia, la pesada carga de la cruz, nos comprende bien y sabe cómo aligerar nuestra propia fatiga y el peso de la cruz que nos agobia. «Sin Dios, la cruz nos aplasta; con Dios, nos redime y nos salva» (Beato Papa Juan Pablo II). Si buscas al Señor, en Él encontrarás el descanso del corazón, el consuelo, la fortaleza en tu fragilidad. Y aunque el Señor no te libere del yugo de la cruz, te promete aliviar su peso haciéndose Él mismo tu cireneo.

El Señor Jesús, el Maestro, nos da una enorme lección de lo que también nosotros debemos hacer: en momentos de prueba, de fatiga, de fragilidad, ¡es cuando más debemos rezar, con más intensidad, con más insistencia! ¿Y dónde mejor que en el Santísimo, ante el Sagrario, en su misma Presencia Sacramentada? Sí, allí, ante el Tabernáculo, encontrarás esa paz, ese consuelo, esa fortaleza que necesitarás en los momentos más duros de tu vida. Y Uds mis Hermanos, están dispuestos a encontrar el consuelo de su fatiga en la Presencia del Señor? Tengan un bendecido Domingo. Mons. Juan M Bustillo.