Liturgias Dominicales

XV Domingo Ordinario, 16 de Julio del 2017

Queridos Hermanos (as): En el Evangelio del XV Domingo Ordinario, nuestro Señor Jesucristo, habla a través de parábolas y  narra la del Sembrador.  Esta parábola, nos habla hoy  a cada uno de nosotros, como hablaba a quienes  lo escuchaban a hace dos mil años. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Con qué disposición la acogemos? Y podemos plantearnos la pregunta: ¿cómo es nuestro corazón? ¿A qué terreno se parece: a un camino, a un pedregal, a una zarza? Depende de nosotros si nos, convertirnos en terreno bueno sin espinas ni piedras, pero trabajado y cultivado con cuidado, a fin de que pueda dar buenos frutos para nosotros y para nuestros hermanos.

Y nos hará bien no olvidar que también nosotros somos sembradores. Dios siembra semilla buena, y también aquí podemos plantearnos la pregunta: ¿qué tipo de semilla sale de nuestro corazón y de nuestra boca? Nuestras palabras pueden hacer mucho bien y también mucho mal; pueden curar y pueden herir; pueden alentar y pueden deprimir. Recordadlo: lo que cuenta no es lo que entra, sino lo que sale de la boca y del corazón».

Por último, la semilla que cayó en terreno fértil,  representa a quienes escuchan la Palabra, la acogen, la custodian y la comprenden, y la semilla da fruto. El modelo perfecto de esta tierra buena es la Virgen María  «María guardaba cuidadosamente estas Palabras y las meditaba en su corazón»  En nadie ha encontrado la Palabra un terreno más fértil. Que en ella «la Palabra se hizo carne y puso su Morada entre nosotros» Tengan un bendecido Domingo. Mons. juan M Bustillo.