Liturgias Dominicales

XXVlll Domingo Ordinario, 15 de Octubre del 2017

Queridos Hermanos(as): En el Evangelio de este XXVlll Domingo Ordinario: Como en los Domingos anteriores aparece nuevamente el tema de la rebeldía frente a Dios, del rechazo de Dios mismo y de sus designios, del rechazo de participar en la fiesta que Dios ha preparado para el hombre. ¡Qué tremendo! El ser humano no quiere participar de la fiesta preparada para él, rechaza el gozo, la felicidad, la alegría, que proceden de la participación en la alegría que Dios vive en sí mismo. ¡Y cuántos también hoy rechazan la invitación participar de las bodas del Hijo de Dios, rechazan a Cristo y su Evangelio, se niegan a beber el vino nuevo que Él ha traído para alegrar los corazones! Quien rechaza este llamado insistente de Dios, que toca y toca a la puerta del corazón humano, a sí mismo se excluye de la vida y acarrea sobre sí la ruina, el desastre, la destrucción y la muerte.

¡Dios me invita a su fiesta! ¿Cómo respondo yo? Dios llama e invita continuamente, toca y toca a la puerta del corazón. ¿Le abro? ¿Salgo a su encuentro? ¿Lo busco? ¿O le digo: “ahora no”, “más tarde”, “ahora no tengo tiempo”, “no molestes, déjame en paz”, “tengo otras cosas más importantes que hacer, otros asuntos más importantes que atender”, “tengo pereza”, “no te quiero en mi vida”, “tu fiesta me aburre”? ¿O respondo como María, con prontitud, y con sinceridad, le abro mi corazón a Aquel que llama? Quien deja entrar a Cristo en su vida, participa ya verdaderamente de la fiesta de la salvación, que llena su corazón de un gozo y alegría rebosantes: «Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado» (Jn 15,11).

Y Uds. mis queridos hermanos que le responderán a la invitación del Padre? Tengan un bendecido Domingo. Mons. Juan M Bustillo.