Liturgias Dominicales

XXlX Domingo Ordinario, 22 de Octubre del 2017

Queridos Hermanos(as): En el Evangelio de este XXlX Domingo Ordinario: «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios». Con esta  respuesta resuelve genialmente el Señor la pregunta que maliciosamente le hicieron algunos sobre la licitud de pagar los impuestos al César. Pero podemos preguntarnos ahora: ¿a qué se refiere Jesús con eso de “darle a Dios lo que es de Dios”? ¿Qué es de Dios?

Darle a Dios lo que es de Dios implica, en lo concreto, consagrarle a Dios mi vida y mis intenciones, amarlo con todo mi ser y por eso mismo buscar hacer lo que Él me dice, trabajar por ver realizados sus designios en mi vida. En la medida en que tú te orientes hacia Dios “dándole a Dios lo que es de Dios”, devolviéndole a Él aquello que lleva su misma huella grabada en lo más profundo del corazón, contribuirás a que las tinieblas retrocedan, contribuirás a que la sociedad se oriente cada vez más a Dios, volviéndose de este modo una sociedad cada vez más justa, fraterna y reconciliada. De otro modo, en la medida en que no se reconozca la huella divina grabada en lo profundo de cada ser humano, desde el recién concebido hasta el más anciano o inútil para la sociedad, sólo prevalecerá la injusticia, el abuso de aquellos que ostentan el poder económico o político, la explotación abierta o encubierta del hombre por el hombre, el asesinato “suavizado” con términos eufemísticos como “interrupción del embarazo” o “poner fin al sufrimiento de la persona”, cada vez más leyes inicuas serán sancionadas por la mayoría. En este empeño debemos mirar y aprender de Cristo, haciendo nuestro su criterio de elección y acción: «yo hago siempre lo que le agrada a mi Padre» (Jn 8,29). Y Uds. mis Queridos Hermanos (as) que le devolverán a Dios? Tengan un bendecido Domingo. Mons. Juan M Bustillo.