Liturgias Dominicales

XXX Domingo Ordinario 29 de Octubre del 2017

Queridos Hermanos(as): En el Evangelio de este XXX Domingo Ordinario:  (San Mateo 22,34-40) nos presenta la enseñanza más importante que Jesús nos ha dejado: «el mandamiento del amor». Lo que va a realizar ante la clara malicia de la pregunta, es algo realmente revolucionario: unir el amor a Dios con el amor al prójimo diciendo que ambos son semejantes.

El fundamento del amor al prójimo es el amor a Dios; pero la prueba del amor a Dios es el amor al prójimo. San Juan es tajante en este criterio: «Si alguno dice: ‘Amo a Dios’ y no ama a su hermano es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de Él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano» (1Jn 4,20-21). Por tanto, el mandamiento: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón…» se cumple solamente «amando al prójimo como a ti mismo». Jesús los unió más estrechamente aún, si es posible, cuando dijo, a propósito del juicio final: «Todo lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí lo hicisteis» (Mt 25,40).

No tenemos otro modo de expresar nuestro amor a Él, que amándolo en sus hermanos más pequeños sin excepción alguna: los hambrientos, sedientos,  forasteros, desnudos,  enfermos, encarcelados, etc.  San Juan de la Cruz comenta este episodio diciendo: «En la tarde de tu vida serás examinado sobre el amor», sin especificar, pues se trata de una sola virtud. Donde falta el amor a Dios lo único que nos queda entre manos es el egoísmo. Aún no hemos llegado hasta el Señor, pero al prójimo lo tenemos ya con nosotros. Preocúpate, pues, de aquel que tienes a tu lado mientras caminas por este mundo y llegarás a aquel con quien deseas permanecer eternamente.

Y Ud. mis queridos Hermanos Crees que realmente amas a Dios y a tu prójimo como a ti mismo para aceptarlo sin juzgarlo, rechazarlo y aceptándolo tal como es? Tengan un bendecido Domingo. Mons. Juan M Bustillo.