Liturgias Dominicales

XXXl Domingo Ordinario, 05 de Noviembre del 2017

Queridos Hermanos(as): En el Evangelio de este XXXl Domingo Ordinario:

En los tiempos de Jesús los fariseos eran considerados hombres muy virtuosos. El Señor Jesús admira su celo así como su solicitud por la perfección y por la pureza. Sin embargo, la excesiva importancia que dieron a sus tradiciones humanas terminó por ahogar el espíritu de la Ley. Por otro lado, hinchados en su soberbia por su ciencia y práctica legal minuciosa, terminaron por despreciar a los ignorantes  y excluir a los pecadores y publicanos del Reino de los Cielos, mientras ellos se consideraban justificados ante Dios por sus obras.  Los fariseos no sólo imponen a la gente preceptos que ellos no cumplen, sino que les gusta ser alabados por la gente: «Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres».

«Pues todo el que se ensalce será humillado y el que se humille será ensalzado». En estas palabras podemos resumir la idea principal del Evangelio. Jesús nos presenta en admirable síntesis el camino de servicio, de sacrificio y coherencia que es propio de todo cristiano y  nos ofrece una crítica dura de Jesús a los escribas y fariseos, porque hacen todo sin una recta intención y «para ser vistos por los hombres»

La conclusión de todo esto es la siguiente: «El mayor entre vosotros que sea el servidor vuestro. Pues el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado». Ésta debió ser una enseñanza frecuente de Jesús, puesto que el Evangelio la repite varias veces. Nada describe mejor el ejemplo de Jesús mismo que «siendo de categoría divina, se despojó y tomó la condición de siervo». Jesús es el único que merece el título de «Maestro»  porque su vida es infinitamente coherente con su enseñanza; Él es un maestro que «dice y hace». Por eso no es difícil «hacer y observar todo lo que Él dice».

Y Ud. mis queridos Hermanos, desean servir Dios y a su prójimo, para vanagloriarse a sí mismos o porque quieren servir de corazón?  Tengan un bendecido Domingo. Mons. Juan M Bustillo.