Liturgias Dominicales

X Domingo del Tiempo Ordinario, 10 de Junio de 2018

Queridos Hermanos(as): X Domingo del Tiempo Ordinario.«QUIEN CUMPLA LA VOLUNTAD DE DIOS, ÉSE ES MI HERMANO, MI HERMANA Y MI MADRE». Cumplir o no la voluntad de Dios es una de las ideas fuertes en las lecturas dominicales. Si por un lado vemos que nuestros primeros padres se escondían al oír al suave andar del Padre por el jardín del paraíso (Génesis 3, 9-15) porque tuvieron miedo; vemos en el Evangelio una de los momentos donde claramente se resalta la actitud de Santa María: «quien cumple la voluntad de mi Dios» (San Marcos 3, 20-35). San Pablo en su carta a los Corintios los hará tomar consciencia de que todo en nuestra vida debe de tener a Dios como fundamento último, sino “se desmorona todo el edificio espiritual de nuestra vida”(Segunda carta de San Pablo a los Corintios 4, 13- 5, 1).

El Evangelio de hoy nos presenta tres reacciones diversas ante Jesucristo. Jesús se había hecho notar por su palabra que trae un mensaje nuevo e impactante. Nadie puede quedar indiferente ante Él. Frente a Jesús se verifica lo que había profetizado acerca de Él el anciano Simeón, cuando, recién nacido, fue presentado al templo: «Éste está puesto para ser signo de contradicción… a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones» (Lc 2,34-35).

Jesús había vuelto a su casa, al pueblo de Nazaret, donde se crio y una primera reacción ante su presencia es la del pueblo: «Se aglomera en torno a Él una muchedumbre de modo que no podían comer». Es el entusiasmo de la gente sencilla que captan la presencia de Dios y perciben su fascinación. Así es el misterio de Dios: es trasparente para los sencillos e impenetrable para los sabios de este mundo. Jesús mismo en una ocasión alabó a su Padre por este motivo: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y se las has revelado a la gente sencilla» (Mt 11,25).

La segunda reacción es la de sus parientes: «Fueron a hacerse cargo de Él, pues decían: ‘Está fuera de sí’”. Esto da ocasión a Jesús para enseñar que su misión es superior a las relaciones familiares: “Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre» (Jn 4,34). Y agrega una frase consoladora para nosotros: «Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre». De manera bella y directa Jesús va a dirigir un cumplido a su Madre. Es Ella, más que nadie en la tierra, la que se hace merecedora de la sentencia pronunciada por el Maestro Bueno. Y también a nosotros se nos abre la posibilidad de hacernos acreedores del apelativos de hijos de Dios, hermanos en Cristo e hijos de Santa María. Sabemos que Jesucristo no tuvo hermanos ni hermanas en sentido carnal, pues su madre María es perpetuamente Virgen. Cuando se habla de «hermanos» de Jesús se trata de parientes cercanos como aclara el mismo Evangelio. El Nuevo Testamento no conoce una palabra para decir «primos» y usa la palabra «hermanos». Y no podemos restringir el sentido de la palabra «hermano» solamente a «hermano carnal». Entre los parientes de Jesús hubo algunos que a un cierto punto no compartieron su modo de vivir y de predicar, nos lo dice el Evangelio (cf. Mc 3, 20-21). Pero su Madre lo siguió siempre fielmente, manteniendo fija la mirada de su corazón en Jesús, el Hijo del Altísimo, y en su misterio. Y al final, gracias a la fe de María, los familiares de Jesús entraron a formar parte de la primera comunidad cristiana (Hch 1, 14). Pidamos a María que nos ayude también a nosotros a mantener la mirada bien fija en Jesús y a seguirle siempre, incluso cuando cuesta».

Y Uds. mis queridos Herman@s: que significa cumplir con la voluntad de Dios.? Tengan un bendecido Domingo. +Mons. Juan M Bustillo.